Palacio de Canedo.
Viñedos Ecológicos.
Bierzo D.O.

Nuestros vinos son el resultado de una agricultura ecológica, responsable, sostenible y respetuosa.

No utilizamos herbicidas ni abonos químicos, apostamos por el manejo ecológico de la tierra y hacemos el vino que nos entregan estas cepas, cada año con su impronta climatológica sin que la mano del hombre intervenga más de lo necesario.

«A la naturaleza no podemos mejorarla, pero … lo intentamos A Tope».

El Palacio

El Palacio de Canedo es un monumento catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León. Lleva, al menos, tres siglos dando vida a la tierra que lo rodea, especialmente viñedos. Del vino vivían los Señores de Canedo, que elaboraban, criaban y almacenaban en la bodega que hoy hemos convertido en tienda.

Los documentos que conservamos hablan de 170 miedros de vino cosechados en 1761. El miedro es una medida para el vino que equivale a 12 cántaros, de modo que 32.640 litros estaban dentro de sus muros.

La cantidad de viñedos propios y de vasallos del Señor de Canedo apuntan a que eran más los que se cosechaban, ya que entonces hasta los impuestos se pagaban en vino. Desde entonces han pasado 25 generaciones de viticultores que han ido manteniendo vivas sus cepas y pasando el relevo de padres a hijos hasta llegar a nuestros días.

Respetaron lo que heredaron para entregarlo a sus herederos, todos sabían que la tierra es prestada y que tenemos que cuidarla con respeto casi religioso. Por eso no utilizamos herbicidas ni abonos químicos, apostamos por el manejo ecológico de la tierra y hacemos el vino que nos entregan estas cepas, cada año con su impronta climatológica sin que la mano del hombre intervenga más de lo necesario.

Todo está inventado, solo tenemos que poner al día lo que nos enseñaron los mayores, y respetar el cariño con el que nos legaron estas vides de Godello y Mencía, las primeras blancas, frescas, frutales y luminosas, las segundas con el aroma de los frutos rojos del sotobosque, con cuerpo y vigor, ambas atlánticas pero gozosas de medrar en el potente sol del verano del Bierzo.

El Bierzo

Bienvenidos a “La puerta del paraíso”. Entre la meseta y los montes de Galicia, rodeado de montañas que dicen los mayores “que las que no dan vino dan castañas”. Siete grandes ríos forman otros tantos valles fértiles de huertas, frutales, bosques de ribera, coníferas y vides como un mar verde, amarillo, rojo, ocre, marrón… dependiendo del calendario.

Transición entre la verde Galicia y los páramos y montes de León. Ni abrimos los paraguas tanto como los gallegos ni tenemos el clima extremo de la Meseta. Aunque con el cambio climático, quién sabe.

Las nieves alimentan los ríos y centenares de arroyos que desaguan en el Sil camino del Miño. Y por ahí asciende la influencia atlántica que hace nuestros vinos tan singulares.

Tenemos una enorme variedad gastronómica, mezcla de tradiciones y de lo que ha ido trayendo el Camino de Santiago. Por ahí llegó el Románico, y el Gótico, algunos apellidos y muchas leyendas, pero también las uvas y el saber hacer.

Dos patrimonios de la Humanidad: Las Médulas y el Camino de Santiago. Una reserva de la Biosfera: Ancares. Y decenas de pueblos y lugares únicos forman el Bierzo.

El peregrino de Compostela encuentra aquí descanso. Camina por frescos túneles de arboleda, entre frutales: castañas, cerezas, ciruelas, brevas, arándanos, higos, manzanas…

Después, en el Palacio de Canedo, los metemos en tarros… pero ojo, ¡solo cuando la naturaleza nos dice que ya toca!

Las Parcelas

Respetamos el medio natural y estamos certificados por el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Castilla y León.

Viña del Palacio: plantada en 1988 a una altitud de 600 m y orientada NO-SE. Textura Franco-Limosa. Plantada con Godello y Chardonnay.

Viña San Martín: plantada en 1988 a una altitud de 650 m y orientada N-S. Textura Franco-Arcillosa. Plantada con la variedad Godello.

Viña Campelo: plantada en 1988 a una altitud de 620 m y orientada N-S. Textura Franco-Arenosa. Variedad Godello.

Viña Regueiral: plantada en 1990 a una altitud de 750 m y orientada NO-SE. Textura Franco Arenosa. Variedad Godello.

Viña Valetin: plantada en 1990 a una altitud de 700 m y orientada N-S. Textura Franco-Arcillosa. Variedad Mencía.

Viña San Martin: plantada en 1997 con orientación E-O y otra plantada en 1997 una parte y otra en 2011. Orientada N-S. Variedad Mencía. Textura Franco-Arcillosa. Altitud 675 m.

Viña Eiro D’Avello: plantada en 2000 a una altitud de 700 m y orientada E-O. Textura Franco-Arcillosa. Variedad Mencía.

Viña El Picantal: plantada una parte en 2008 y otra en 2011 a una altitud de 800 m y orientada NE-SO. Textura Franca. Variedad Mencía.

Viñedos

El vino del Bierzo es equilibrio natural con el paisaje que nos han dejado las generaciones que nos precedieron. Respetándolo y cediéndoselo a los que nos sigan con la misma calidad con la que nos ha llegado, es como conseguimos estos vinos prodigiosos.

Proponemos un enoturismo diferente, más activo que contemplativo, en nuestras 30 hectáreas repartidas en diferentes parcelas, cada una aportando su particularidad por el suelo, el desnivel, la altitud y la orientación al sol.

Sobre ellas crecen las variedades tinta de mencía y blanca de godello, con las que hacemos nuestros vinos y espumosos de calidad, nuestro Xamprada. Pero también el Biermú o la Limonada. O los potentes aguardientes.

El origen es un factor necesario y trascendental. Un reconocimiento a lo que la tierra da y a la labor creadora de las mujeres y hombres de nuestro tiempo, y de sus antepasados.

La Bodega

En 1730 la familia Osorio y Pimentel levantaron el Palacio de Canedo. Eligieron un paraje sano, alto y orientado al mediodía. La tierra, en suave desnivel para un drenaje perfecto, ideal para el viñedo.

En 1761 está documentado que su bodega almacenaba 170 miedros (32.540 litros) de vino nuevo cada año entre sus muros de sillería, madera y pizarra. Desde entonces el vino ha sido el tesoro y patrimonio de esta casa.

Ecología y tradición van unidas cuando se apuesta por el respeto a la tierra.

Abundancia y generosidad es lo que conseguimos con cariño, respeto y sobre todo con trabajo y esfuerzo. La viña agradecida, nos regala sus mejores uvas que transformamos en un excelente vino con personalidad propia de esta tierra, de nuestro clima y de nuestras variedades Mencía y Godello.

Por eso simplemente continuamos con el trabajo que siempre se hizo en la viña: abonos naturales y sobre todo respeto por el entorno natural que nos rodea. Finalmente cuidamos las parcelas como si cada una fuera única, respetando su singularidad. También realizamos un laboreo tradicional. Vendimiamos las viñas manualmente en su momento óptimo para que lleguen en un estado sanitario perfecto.

Cafetería. Restaurante. Salón. Hotel

Cafetería
Cualquier hora del día es buena para visitar la cafetería. El desayuno, la comida, la merienda o la cena. Desde el amanecer al atardecer la luz se cuela por los ventanales y nos trasladan a un entorno natural apacible y profundo donde perdernos para volver a encontrarnos. El tiempo no existe cuando la chimenea se enciende en las tardes de otoño, la lectura de libros o labios, las conversaciones interminables o el silencio, el tan añorado silencio.

Así nos podréis encontrar cualquier día si venís a visitarnos, tomando una copa de vino o un Xamprada, o merendando unos frisuelos al son de la música y un chocolate caliente. Es un lugar de encuentro donde la pasión es nuestra máxima expresión cuando de vez en cuando la vida nos da la opción de compartir el tiempo con vosotros.

Restaurante
Desde hace cuarenta años apostamos por la gastronomía tradicional, porque tenemos las mejores materias primas.

Con el oficio y el cariño que le ponían nuestras madres, dándole vida a recetas hijas de mil abuelas que, por desgracia, en ocasiones han ido desapareciendo.

El campo berciano, tan rico y variado, llena nuestra despensa de temporada para que nuestros clientes se reencuentren con la cocina de sus antepasados en pleno siglo XXI.

Nuestro restaurante ofrece espacios diferentes. Algún reservado, otros de interior frescos en verano y con leve aroma de leña en invierno y los suaves estallidos de las llamas en el lar. Y nuestro prodigioso corredor orientado al mediodía, a la sombra del sol alto del verano y en invierno caldeado. Lo que comas y bebas multiplica tu placer por mil.

En los últimos cuarenta años hemos reivindicado los platos aparentemente sencillos al tiempo que hemos innovado. Porque si la tradición es absolutamente estática, se fosiliza y desaparece.

Feliciano Fidalgo, periodista, premio Nacional de Gastronomía y berciano universal, felicitaba a Prada por tener la mejor vista del mundo desde el corredor del Palacio.

Es el lugar para disfrutar de un vino del Bierzo del Palacio, para mover levemente tu copa con hielos y un Biermú (nuestro vermú elaborado con hierbas y raíces del Bierzo) o, ya en tiempo de sobremesa, charlar entre una copa de Aguayerbas y unas cerezas en orujo.

Una carta diseñada con detalle es el punto de partida para comprender nuestra gastronomía. El mimo por los alimentos, por el respeto a la naturaleza y a las personas que trabajan en el Palacio se unen al sonido de los utensilios al compás de cada plato que convierten a este habitáculo en una sinfonía diaria.

No hay secretos en nuestra cocina, tan solo el entusiasmo y las ganas por cuidar cada pequeño detalle. Y nos reconforta, sentimos las emociones a flor de piel, como no podría ser de otro modo, cuando los comensales se acercan a la cocinera y le dicen: hoy hemos disfrutado de la comida “A tope”.

Los pájaros te visitarán y, si te descuidas abstraído por la vista de los viñedos, los bosques y las montañas, buscarán tus migas perdidas.

Por algo decenas de novios nos han escogido para celebrar con la gente que más quieren el día más importante de sus vidas.

Salón El Picantal
No es un salón cualquiera. Puede ser salón de baile, de realización de eventos, bodas y otras celebraciones. El artesonado del techo te cautivará. Ésta es una visita obligada.

Aquí además te mostramos el audiovisual donde narramos la historia del Palacio y de Prada, un preámbulo para la visita y ubicarnos ante la magistral puesta en escena de la naturaleza. Acompáñalo con una copa de vino y en cada canción un nuevo baile o danza al son de los sonidos del Palacio.

Hotel
Dos hombres soñaron esta mansión: quien la levantó hace casi tres siglos y quien la volvió a soñar desde su abandono. Prada comprendió que estos muros estaban hechos para resistir y sus tierras esperando ser de nuevo labradas. También tú formas parte de este sueño cada vez que te dejas arropar por sus muros… Canedo es hoy un sueño que se palpa con los ojos, se abraza con el paladar y se aloja imborrable en el recuerdo.

Tenemos 14 habitaciones. Todas te sorprenderán. Son totalmente distintas unas de otras, cada una con su propia historia, aunque, eso sí, decoradas todas en el mismo estilo y en absoluta consonancia con el edificio principal y su ambiente. Algunas hacen referencia a los antiguos señores de Canedo; otras poseen los nombres más sugerentes y evocadores. Desde todas ellas se disfruta de unas vistas espléndidas al viñedo y al Bierzo, en cualquiera de las estaciones del año.

El Palacio de Canedo está catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León. Para dormir en El Bierzo en un monumento solo existe este Palacio, al que algunas guías denominan hotel, otras hotel con encanto, hotel rural, Posada rural… Los adjetivos los pone el cliente, y el edificio da para muchos.

A nosotros nos gusta llamarle Posada. Un lugar para descansar y desconectar, pero también para sentir y disfrutar. Combinan la estética de lo rústico con la honestidad de los materiales constructivos y de decoración, acorde con el monumento en el que estamos.

Alojarse en El Bierzo y hacerlo en la Posada del Palacio de Canedo es enlazar con lo mejor de un tiempo ya olvidado pero con el confort que le exigimos a un hotel de hoy.

Y por la mañana llega lo mejor, el increíble desayuno con productos de la tierra. Si ya es fantástico dormir en El Bierzo, despertar en el Palacio es sublime.

Prada

Se llama José Luis Prada Méndez, pero pregunte siempre por Prada. Lo han llamado loco muchas veces, tantas como han augurado que sus sueños no iban a triunfar. Más tarde corrigieron el adjetivo y lo cambiaron por “profeta”.

Prada nació en Cacabelos en 1945, una villa de 5.000 habitantes en el corazón del Bierzo, capital de su vino, plaza de ferias desde la Edad Media y paso del Camino de Santiago.

Hecho a sí mismo, este culo inquieto y viajero impenitente desde muy joven, tuvo claro que en el Bierzo había productos increíbles pero infravalorados, en los que valía la pena creer si se hacía desde la autenticidad y la honestidad. Y a eso decidió dedicar su vida, dando ejemplo con su saber hacer y predicando una filosofía de defensa de la comarca del Bierzo que cada vez sumaba más adeptos, según iban viendo los resultados de esa honestidad de ideas combinada con la tenacidad en el trabajo.

«Lo que la tierra nos entrega debe ser transformado como merece y conseguir el valor añadido para los que viven de ello, solo así se mantendrá la calidad en lo más alto».

Con quince años se puso a trabajar en el comercio familiar al que rápidamente fue dando su toque personal haciendo de su tienda en Cacabelos un lugar de referencia en el Noroeste porque allí se podrían encontrar cualquier calzado o ropa, difícil de hallar en el comercio tradicional o, incluso, en el mercado español.

Aquella tienda, auténtico zoco de las maravillas, evolucionaba de la mano de Prada revalorizando productos artesanales que hacía su familia, y las del resto de la Villa, pero que los cada vez más asiduos clientes forasteros reclamaban con insistencia.

Las cerezas en aguardiente y los pimientos asados del Bierzo con leña fueron haciéndose espacio en los anaqueles de la vieja tienda hasta ir sustituyendo conservas, castañas, vinos, etc… a las botas de Valverde del Camino o los polos de moda.

En los setenta da el salto definitivo a la hostelería abriendo La Moncloa de Cacabelos, un lugar que ha marcó época, y la sigue marcando, con una estética y una calidad tan diferente que su visita justificaba por sí misma viajar a Cacabelos.

Más tarde, en los noventa, clava sus ojos en el Palacio de Canedo y vuelve a apostarlo todo a ganador. Hoy radica en el Palacio su industria artesana de conservas y su bodega, al tiempo que ofrece una restauración de calidad a base de productos tradicionales del Bierzo y un alojamiento que no deja a nadie indiferente, con valoraciones cercanas al 10 en la mayor parte de las páginas web de reservas hoteleras.

De las conservas artesanales al vino del Bierzo, pasando por la restauración y el alojamiento o el enoturismo, en el que fue pionero en El Bierzo, todo lo que Prada emprende tiene su sello particular y el ideal de ser lo mejor en su categoría.

¿El secreto? Pues que a Prada la madrugada siempre lo sorprende trabajando.

Productos

Xamprada Brut Ecológico, Xamprada Rosado Brut Ecológico, Xamprada Reserva Extra Brut Ecológico Magnum.
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